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“Buscar oportunidades y abrir puertas es lo que me gusta hacer"

Actualizado: ago 21

Conoce la historia de Pamela Chávez, cofundadora de Domolif.


Pamela Chávez es antofagastina. Tierra de tradición minera y futuro energético, dueña de uno de los cielos más limpios del planeta y del desierto más árido del mundo. Desierto cuyo ambiente configura de cierta forma el carácter de su gente, como es el caso de Pamela. Inquieta y curiosa, fue descubierta por dos profesoras de su escuela de mujeres, quienes le hicieron una invitación que cambiaría su vida: ser parte de la Academia Científica del colegio. Allí, a los 14 años conoció, se enamoró de la ciencia y ganó su primer concurso regional cuyo premio la llevó a Santiago.


Al ingresar a la universidad su pasión era la biología, específicamente la microbiología marina. Sin embargo, la carrera no se impartía así que decidió estudiar ingeniería en acuicultura. Siendo estudiante, pese a que no tenía mayores conocimientos, decidió investigar el loco, uno de los moluscos de mayor importancia comercial en Chile. Así, a los 19 años haría su primera publicación científica y ganaría la notoriedad necesaria en la escena científica para conseguir su siguiente paso: la Universidad de Kioto y el doctorado en Microbiología Molecular y Biotecnología.


Allí, no solamente se enfrentó al reto de estudiar en japonés, sino también a tener que aprender a defenderse como mujer en una industria mayormente compuesta por hombres. Pese a todas las vallas que tuvo que sortear, gracias a su atrevido carácter, Pamela nunca se dejó intimidar por las circunstancias, sino al contrario se motivó aún más. “Ser mujer nunca fue una desventaja. Una busca estrategias igual. Buscar las oportunidades y abrir puertas es lo que me gusta hacer”, afirma Pamela.


En su retorno a Chile, inició su vida académica encontrándose con un gran problema: hablar de academia y negocios no era compatible. A Pamela le hacía falta libertad y espacio para unir su formación con la búsqueda de soluciones basadas en ciencia y tecnología para contribuir a mejorar la calidad de vida de la gente. Bajo esta inquietud emprendió y así nació Aguamarina.


Formarse como emprendedora significó acercarse nuevamente a una de las cosas que mejor sabe hacer: estudiar. Pero esta vez sumergiéndose en un mundo desconocido para ella con un nuevo lenguaje y nuevos modelos de negocios. Sin embargo, lo más complejo para Pamela fue aprender a liderar una empresa de biotecnología para trabajar en uno de los rubros más complejos del país: la minería.


Bajo este contexto de liderazgo y preparación, Aguamarina desarrolló innovadores productos y servicios para optimizar procesos, disminuir costos y velar por la conservación del medio ambiente. “BioSeal" es el nombre del aditivo de control de polvo en caminos mineros, que finalmente le traería el gran éxito y abriría a Aguamarina las puertas a la internacionalización hacia Australia.


Aguamarina fue la primera empresa proveedora de minería en levantar fondos en Silicon Valley y tiene 19 patentes, pese a eso y al igual que todo emprendimiento, ha enfrentado dificultades. En dos oportunidades estuvo cerca de la quiebra y en otra, se tuvo que reinventar atrayendo socios más jóvenes alineados a las expectativas de la empresa.


Sin duda que la historia de Pamela Chávez está marcada por el coraje. Su inteligencia, la llevó a estar posicionada donde está, un camino que desde 2010 -año en el que fue seleccionada por Endeavor-, ya no tiene que caminar completamente sola.


Endeavor es una red maravillosa. Eres emprendedor y te encuentras con gente muy capacitada que te apoya como si fuera tu grupo de terapia. Están en la misma que tú, ya que tenemos los mismos problemas. El emprendimiento es en solitario y la red Endeavor lo soluciona articulando servicios y brindándote un equipo multidisciplinario muy capaz”, asegura Pamela.

Hoy Pamela Chávez va por su tercera empresa: Domolif, empresa de biotecnología aplicada que desarrolla productos para desinfección doméstica. El último curso que tomó fue de Liderazgo Femenino porque dentro de sus objetivos se encuentra abrir puertas e inspirar a más mujeres a que emprendan. “Estudien harto, ganen experiencia y cuando sientan la confianza, partan con un proyecto pequeño. Partan con algo chico para entender cómo funciona. No existen emprendimientos diferentes. Aun invirtiendo mucha o poca plata vas a atravesar las mismas etapas”, dice.

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