Buscar

Gestión de la empresa en tiempos difíciles

Actualizado: abr 13


Tras la llegada del Covid-19, las empresas se han visto fuertemente afectadas. Cambio en las dinámicas de trabajo, disminución en las ventas, problemas logísticos, y un sinnúmero de situaciones que fue imposible prever.

Frente a esto, es clave poner énfasis en el rol de los líderes de equipo, ya que son ellos quienes están buscando las respuestas y gestionando el trabajo en esta compleja situación.


Nuestra mentora y consultora en gestión empresarial Paula Jaras, señala que “lo más importante es la comunicación a todo nivel y en todo ámbito. Sólo la comunicación sincera y transparente con proveedores, empleados y clientes permitirá bajar la ansiedad, coordinar mejor los esfuerzos y avanzar con los planes definidos frente a los escenarios que enfrentan con el menor dolor posible”. Plantea la necesidad de realizar planes realistas con proyección a futuro, siendo siempre responsables en cada decisión, ya que cada acción y no acción refleja a la marca, y a su vez, la relación que tienen los colaboradores, clientes y proveedores con ella.


Una medida que recomienda es la creación de un comité, en este caso un “equipo coronavirus”, enfocado en tomar las mejores decisiones en cuanto a las medidas y a su monitoreo.


Asimismo, Paula define seis líneas de trabajo para abordar esta crisis de la mejor manera:

Proteger a los empleados y clientes: implementando medidas necesarias y comunicar todo con total transparencia y fluidez, manteniendo siempre una escucha activa, ya que es importante conocer la opinión de los colaboradores y los clientes. Pero por sobre todo teniendo siempre como prioridad la SALUD.


Modelar; hacer pruebas de stress y liquidez: Hacer simulaciones y prepararse para el peor escenario, considerando todos los niveles de impacto de esta crisis. Visualizar al menos tres, “baja de ventas”, “choque frontal” y “naufragio”. Cada escenario tiene su plan de acción definido con el equipo, medidas que van ajustando gastos, costos y operatividad para ajustarse a la “nueva normalidad” y cuyo fin es proteger el flujo de caja y la marca.


Definir las defensas que se tienen para prevenir la caída de ingresos: empatizar con el consumidor, ponerse en su lugar, para identificar las nuevas necesidades a satisfacer y qué herramientas tiene o puede desarrollar la empresa para ser un aporte. A partir de esto definir acciones concretas de mitigación para la caída de ingresos, esto puede implicar cerrar canales de venta y/o potenciar nuevas formas de llegada al consumidor e incluso concentrarse sólo en el 80/20 o bien una innovación que tenga alta demanda. Teniendo esto más claro será más fácil concentrar los recursos para hacer frente a la realidad actual y futura.


Estabilizar la operación a los nuevos niveles de “normalidad”: estabilizar la cadena productiva o servicio (depende del caso), adaptándose al nuevo escenario. Y desarrollar un plan de contingencia y operacional para cada una de las áreas de negocio que asegure la cadena de abastecimiento. Mantener el capital de trabajo a su mínimo es el desafío del equipo.


Planificar recortes de costos urgentes para proteger la caja: Cada escenario debe tener su plan de recorte definido que se gatilla con hitos que lo desencadenan. Si estamos en “baja de ventas” entonces se debe poner freno de mano a todos los gastos variables y terceros no esenciales, así como nuevas contrataciones entre otros.  Si el escenario es de “choque frontal” entonces debemos encender la alarma de incendio con recortes agresivos de costos fijos suspendiendo canales de venta con bajo margen, inversiones no esenciales y considerar bajar la planilla de pagos ya sea con suspensiones temporales o rebajando remuneraciones. Si el escenario es de “naufragio” entonces se debe evaluar la sobrevivencia para cual se deba cerrar algunas unidades de negocio y asegurar la caja para cumplir en materia laboral y prepararse para el default.  Finalmente, elaborar un plan de largo plazo de recuperación visualizando una estructura más liviana. Este ejercicio le servirá cuando pase la crisis pues podrán visualizar una empresa más eficiente y productiva con costos más bajos y que en el futuro se pueda implementar haciendo su negocio más robusto tomando medidas de largo plazo como automatización, baja de costo transaccionales, etc.


Planificar la ofensiva: no todo puede ser malo y jamás debe dejar el optimismo por ello debe además definir cómo puede su empresa hacerlo mejor que su competidor en esta pandemia para aprovechar las oportunidades que toda crisis conlleva y capturar más mercado al término de la misma. Hay que prepararse para la recuperación y planificar, el coronavirus nos trajo el futuro a la puerta de nuestras casas, cambiaremos muchas formas de nuestro convivir y como empresa debemos estar listos. Innovación, M&A, giro de estrategia, hay que tener un pie en el futuro y los ojos bien abiertos.


“Estas situaciones son complejas porque van aparejadas de miedo e irracionalidad. Frente esto el cerebro humano se cierra, congela sus acciones y exacerba sus emociones. Es por ello que el rol fundamental del líder es entregarles cierta sensación de control de acontecimientos. De ahí la importancia de planificar y comunicar los escenarios de manera de difundir calma. La información baja la ansiedad y la angustia, aunque ésta sea dolorosa. Así el líder debe cuidar del equipo, la caja y la marca. Estar visible y accesible, trabajar con el equipo en los planes que deben comunicar transparentemente para hacerlos parte del proceso. Lo clave es actuar ahora y comunicar, porque no hay tiempo”, agrega Paula.

Revisa aquí la presentación que preparó nuestra mentora Paula Jaras con más detalles.



#equipodetrabajo #organización #eficacia

47 vistas